La finca “El Filete” se convierte en fase piloto de nuestra tecnología de gestión y control tras años de investigación

 

Les diré un secreto para hacer las cosas bien, “Saber escuchar”. Parece algo sencillo o trivial, pero les aseguro que no lo es. A lo largo de estos años de trabajo nos hemos planteado infinidad de cuestiones y posibles escenarios, por lo que se plantean una y otra vez nuevas soluciones frente a un determinado problema a resolver.

Pero pasadas unas horas o quizás unos días esa “aparente” solución, deja como por arte de magia ser tan especialmente locuaz o atractiva de lo que en un principio parecía. Les contamos esto, aunque parezca en principio trivial, pero ¡ojo!, no caigan en la trampa, nada es tan sencillo como en apariencia pueda parecer en esta historia que nos ocupa. 

El reloj marcaba 26 grados de una soleada mañana de marzo. José nos espera en su negocio. Vamos mirando los bancales de plantaciones de aguacate y otros frutos tropicales que se dibujan en la zona de la Axarquía malagueña, y una y otra vez, anotas pequeños “apuntes mentales” sobre el proyecto.

Es el día, la “Finca el Filete” es nuestro objetivo. Como bien dice José, su dueño, <<esta es una “parcelilla” que tengo, perfecta para entender lo “vuestro”>>, señala José con naturalidad y simpatía.

Sacamos los equipos mientras la primera pregunta que le hacemos es ¿cómo ves esto de los robos?, José sonríe y dice; “eso es algo que no podemos frenar, está asumido”.  No tarda ni dos minutos en ponernos cuatro referencias de algunos de sus vecinos que han sufrido robos continuos, hasta que llega la sentencia que lo expresa todo en una frase; “Cuando te entran en temporada se llevan cinco o seis mil euros rápido en una noche”.

 

Cinco o seis mil…”, no les miento, uno siente auténtico vértigo en el estómago. Tras esto continúo mi explicación diciéndole, “mira esto va de tecnología, pero NO te pido que tengas ningún conocimiento de nada, sólo necesitas un móvil”.

Tras la explicación breve que sistemáticamente nuestra tecnología se base en tres simples mecanismos; localizadores en forma de fruto para colgar en el árbol, una antena receptora y nuestra plataforma en internet con inteligencia propia a la que llamamos “Harvest”, eso es todo.

José frunce el ceño, intenta disimular que tiene dudas, no tiene claro lo que está a punto de suceder, hace sólo unos minutos que nos comenta que “le entran” por el paso de la autovía, que no hay alambrada que valga.

Colgamos el señuelo en el árbol y nos interrumpe diciendo; “el color de este aguacate de mentira hay que variarlo un poco, cuando vale dinero es algo más amarillento”- señala. Agradezco su indicación y le recuerdo que esta es la primera finca piloto a que hace uso de nuestra tecnología y le recuerdo que éstos “cacharros” son previos a su fase final de industrialización. Pero le pido que me interrumpa con todas sus “valiosas ideas”.

Llegó el momento, “José un ejemplo, son las tres de la mañana y te han entrado a robar, este señuelo espera con paciencia a los amigos de lo ajeno, está preparado para hacer su trabajo”. Arranco el aguacate del árbol lo meto en un saco y a los pocos segundos su móvil y la antena empiezan a emitir un fuerte sonido de alerta.

José nuestro sistema “Harvey” te informa que este aguacate acaba de ser robado. Te muestra la posición en el mapa que indica tu parcela, el árbol y la matrícula digital de este dispositivo que indica que este fruto te pertenece…”. José escucha mis palabras sin levantar la vista de su móvil viendo su perfil de cliente en el panel de control de nuestra empresa. Guarda silencio, sé que está asimilando lo que acaba de ocurrir.

Ha tardado sólo unos segundos, casi ni nos hemos movido del árbol”, comenta.

¿Qué opinas?, le pregunto. “Esto lo cambia todo”, responde. Y justo es el momento en el que quiere saberlo TODO y empieza a “disparar” mil preguntas y supuestos sobre lo que se puede hacer sobre el sistema. La finca piloto está en marcha…

En mis tiempos de estudiante un profesor siempre nos decía; “No hay más puro que el que arde…”. Ninguna tecnología en el mundo es perfecta, siempre hay que sumar o restar pasos y métodos a un ecosistema, pero lo más importante es “saber escuchar”. Los pasos de un proyecto se miden en fases y tiempos. Después de la faceta idea, sigue la fase comprensiva, después el boceto, la programación… y ahora saber escuchar al cliente.

Comentamos mil cosas con José, hasta el precio de 190 euros por hectárea por servicio de contratación anual. Ah! y amigo lector, no haga demasiados números ahora, ofertaremos por tipos de fincas cada servicio a su debido tiempo.

Es hora de tomar notas, de saber que aportamos mucho más que el aviso del robo. Que podemos encender motores de riego y anotar qué tipo de fitosanitario se ha utilizado, y tomar control de personal, y de más aspectos que barajamos en nuestra oferta. José nos dice que existen ya “cosas” para encender el motor desde la casa.

Yo le pregunto, ¿Todo esto en un mismo servicio personalizado que aglutine todas estas capacidades de gestión y encima que te avise que te están robando? Me mira, sonríe y dice, “me has pillado, esto es la leche así…”.

“Es un pequeño paso para el hombre…” dijo el astronauta. Es curioso, les confieso que hemos sentido “casi lo mismo”, en la puesta en marcha de esta finca piloto en la Axarquía con la tecnología THS. Es hora de seguir trabajando.

Alejandro Sánchez.